El duelo

El duelo

 

Las siguientes etapas del duelo fueron propuestas por John Bowlby, psicólogo y psiquiatra británico, mucho antes del conocido modelo de 5 etapas de Kubler-Ross. Bowlby fue conocido por su teoría del apego. Este aplicó lo que sabía acerca del apego al duelo.

Fase 1: Desconcierto, aturdimiento, embotellamiento

Esta etapa del duelo suele ser breve (horas, días), y funciona como un mecanismo de defensa. Implica un shock de irrealidad. Aparece la sensación de no sentir, de no pensar. También aparece estrés físico durante esta fase, que puede resultar en síntomas somáticos. Las verbalizaciones más frecuentes son “Esto es imposible”, “Esto no puede estar pasando”, “Seguro que es un error”. Se niega lo ocurrido como una forma de darnos más tiempo para ir procesando la pérdida.

Si no progresamos hacia la siguiente fase nos va a costar mucho aceptar y entender nuestras emociones, así como expresarlas. Vamos a “cerrarnos” emocionalmente.

Fase 2. Tristeza profunda y anhelo-búsqueda

En esta fase ya somos conscientes del vacío que ha dejado la pérdida. El futuro que nos imaginamos ya no es posible. En esta fase del duelo buscamos el confort que solíamos tener con la persona que nos ha dejado, e intentamos llenar ese vacío de su ausencia. Puede que sintamos preocupación por la persona, y seguimos identificándonos con ella, buscando recordatorios constantes y formas de estar más cerca de ella.

Una vez que nos hemos enfrentado a la realidad aparecen emociones intensas, como pena, dolor, miedo, ira, culpa y resentimiento. Es natural sentirse frustrado e irascible. Esa ira puede dirigirse hacia uno mismo, hacia los demás, incluso hacia el ser querido por habernos abandonado. Racionalmente sabemos que no podemos culparla pero emocionalmente estamos enfadados. Y al mismo tiempo nos sentimos culpables por estar enfadados.

También es posible que nos digamos “¿Qué habría pasado si…?” “Debería haberlo hecho mejor…”, “No le cuidé lo suficiente”

Si nos estancamos en esta fase, según Bowlby, vamos a pasar nuestra vida intentado llenar ese vacío de la pérdida y teniendo en nuestra mente de forma constante a ese ser querido.

Fase 3. Desorganización-Desesperación

En esta fase del duelo se toma conciencia de la pérdida y aceptamos que todo ha cambiado y no volverá a ser como era o como nosotros imaginábamos, de lo que la pérdida implica en nuestra vida. Aparecen síntomas depresivos como la  apatía y desinterés, tristeza sostenida, soledad, fragilidad física y falta de objetivos. Se siente como si la vida nunca va a mejorar o va a volver a tener sentido sin la presencia del fallecido. Puede que incluso alejemos a los demás de nosotros.

Si no superamos esta etapa continuaremos consumidos en la tristeza, la depresión, y nuestra actitud ante la vida va a ser negativa y sin esperanza.

Fase 4. Reorganización-Recuperación

Esta es la última fase del duelo. Es cuando la fe en la vida comienza a recuperarse. En ella se acepta la realidad de la pérdida, pero reaparece la esperanza y la adaptación a la realidad, nuevos objetivos, nuevas relaciones. Poco a poco te empiezas a reconstruir y te das cuenta de que la vida puede ser positiva después de la pérdida. Se reestablece la confianza lentamente. En esta fase el duelo no se ha ido del todo, pero la pérdida retrocede a una parte escondida de la mente, donde continua influyéndonos pero no está en la primera línea.

Tipos de duelo

  • Duelo retardado: Tiene las características de un duelo normal pero aparece varios meses después del fallecimiento. Esto puede deberse a que durante esos meses se han suprimido las reacciones emocionales del duelo, por circunstancias como presiones familiares, laborales…
  • Duelo ausente: No aparece ninguna reacción emocional, como si no hubiera pasado nada. Esto sucede por un proceso de negación debido a lo traumático de la pérdida.
  • Duelo crónico: Es un duelo que se extiende mucho en el tiempo, con síntomas ansiosos, depresivos, preocupación continua y obsesiva por el fallecido. Si no se trata puede derivar en depresión, abuso de sustancias, autolesiones o incluso suicidio.
  • Duelo inhibido: Incapacidad para expresar claramente la tristeza y la pena, debido a limitaciones personales o sociales. Estas emociones es posible que se canalicen a través de manifestaciones físicas, como dolores de cabeza, problemas digestivos, enfermedades…
  • Duelo desautorizado: Ocurre cuando el entorno no legitima la expresión de la tristeza. Puede que los demás minimicen la importancia de la pérdida. Esto puede ocurrir con la muerte de mascotas, de amigos, o de nuestra pareja (especialmente si la relación con ella se había deteriorado o nos trataba mal).
  • Duelo acumulativo: Esto sucede cuando se producen varias pérdidas en periodo de tiempo corto. La persona no tiene tiempo de procesar una muerte, y se sucede otra.
El duelo puede ser una carga, pero también un ancla. Te acostumbras a su peso, cómo te mantiene en su lugar (Sarah Dessen)

¿Cómo superar el duelo?

A veces no sabemos bien cómo afrontar la muerte de un ser querido. Por ello, aquí te damos una serie de consejos y técnicas para trabajar el duelo que pueden ayudarte.

  • Evita maneja tus emociones por medio de drogas, alcohol, la comida, o el trabajo. Son formas de alejarte de tus emociones, evitar enfrentarte a la tristeza de la pérdida, y no te van a ayudar a sentirte mejor a largo plazo.
  • Date tiempo. No te presiones. No pienses “ya debería haber superado esto”. Cada uno tiene su tiempo y su proceso. Acepta tus sentimientos.
  • Habla con otras personasPasa tiempo con tus seres queridos, familiares y amigos. A veces lo que necesitamos es un abrazo. No tengas miedo de pedirlo. El aislamiento es muy perjudicial en estos momentos vulnerables, y puede acentúar los síntomas depresivos.
  • Cuídate. Haz ejercicio, duerme y come bien. A veces establecerse en una rutina nos puede ayudar a retomar nuestra vida. Es importante no descuidarnos, porque esto puede empeorar nuestro proceso de duelo.
  • Retoma tus hobbies. Si tras la pérdida has dejado de lado aquellas actividades o aficiones que proporcionaban felicidad, retómalas. Esto va a ayudarte a mejorar tu estado de ánimo, te aporta bienestar y te mantiene activo y motivado.
  • Únete a un grupo de apoyo. Habla con otras personas que estén pasando por un duelo. Compartir experiencias y conectar con otros puede ayudarte mucho también.
  • Evita dejar la habitación o las pertenencias del fallecido tal y como las dejó. Dejar su habitación como un mausoleo puede frenar el proceso de aceptación de la pérdida. Para recordar a la persona puedes dejar fotos o algún objeto personal. Deshazte o dona sus cosas. Avanza, muévete hacia adelante y no permitas que la pérdida te ancle en el pasado.
  • No realices cambios radicales en tu estilo de vida. A veces las personas creen que “rompiendo con todo” y evitando lo relacionado con la persona fallecida van a superar mejor la pérdida. Sin embargo estos cambios radicales en la vida suponen una evitación emocional. No pasa nada por cambiar y evolucionar pero esto debe ser paulatino. Debes poder “digerir” tus emociones.
  • Cultiva tu autoestima y confianza en tí mismo. A veces, si hemos dependido mucho del ser querido que hemos perdido nos sentimos inútiles y desvalidos. Nuestra autoestima puede verse perjudicada. No te olvides de mejorar tu autoestima.
El duelo es un proceso, no un estado (Anne Grant)
Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.